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Techo en las previsiones de crecimiento

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Los síntomas de pérdida de dinamismo de la economía mundial con los que contamos desde el pasado mes de febrero o marzo (y con diversos reflejos en los mercados financieros) continúan. Y aunque no son muy intensos, son suficientes como para poner techo a las previsiones de crecimiento del PIB. Primer paso. A partir de ahora lo razonable es asistir a una revisión a la baja, de tal forma que los máximos del avance del PIB habrían quedado atrás. El debate se centra en la intensidad de la moderación del crecimiento y si debe tener implicaciones en el proceso de normalización de las políticas monetarias, así como cuál va a ser el impacto sobre ciertos activos, entre ellos, la renta variable estadounidense, que recientemente ha marcado máximos históricos. El tercer debate vinculado es cuál debe ser la orientación de la política fiscal en este contexto dado el elevado stock de deuda pública (en la zona del 100%, o por encima, en varias economías relevantes).

El FMI se ha sumado a la corriente de recorte en las previsiones de crecimiento de la economía mundial (en 2 décimas para 2018 y 2019) de tal forma que anticipa un avance del 3,7%, lo que significaría igualar la marca de 2017 y poner fin a la senda de aceleración de los dos últimos años. No sería mal resultado repetir tasa de crecimiento en 2019: la firmo ahora mismo. Los economistas no sabemos calibrar los puntos de inflexión, y podríamos estar en uno de ellos. Y en esta ocasión podría ser todavía más difícil de modelizar y cuantificar dado que el principal lastre para el ciclo es el proteccionismo comercial. Los aranceles impuestos por EEUU están teniendo ya un impacto negativo sobre el crecimiento del PIB, pero sus efectos a medio plazo son, todavía, indeterminados. Como también lo es la posibilidad de que el gobierno de Trump decida nuevas medidas.

El escenario central sigue siendo un mantenimiento de la expansión económica, pero a medio plazo la función de distribución del crecimiento del PIB se hace más platicúrtica y se sesga a la baja.

Crecimiento del PIB y previsiones del FMI

China está siendo la economía más afectada por el establecimiento de aranceles comerciales, y sus autoridades están reaccionando. El Banco Central de China vuelve a reducir (por cuarta vez en 2018) el coeficiente de caja 2018 para liberar liquidez y, de esta forma, permitir que los bancos puedan incrementar su actividad crediticia. Esta medida puede poner en riesgo no sólo el necesario desapalancamiento de la economía, iniciado en 2017, sino también la mejora de la transparencia del sistema financiero que acababa de empezar a tomar forma. Pero es la vía que tienen las autoridades económicas chinas para tratar de compensar el impacto negativo de la aplicación de aranceles de EEUU desde China. Pero no sólo. También opta por otras medidas. Así, el Gobierno ha anunciado un adelanto del plan de inversiones One Belt, One Road (300.000 millones de USD hasta 2030 destinados a infraestructuras para conectar por tierra y mar a China y los países de Asia Pacífico con Europa). Si bien esto puede suponer no sólo un impulso en crecimiento sino también comercial a medio plazo, la clave será que la inversión privada apoye este plan de inversión pública, así como que el peso de la inversión no caiga solo sobre China (otros países podrían colaborar). Con este plan, China podría incrementar los lazos económocos con el resto de países de la región y con Europa, reduciendo su dependencia de EEUU y buscando nuevos mercados que compensen las menores exportaciones a EEUU. Por último, cabe mencionar la reforma impositiva recién anunciada que supondría una reducción del impuesto sobre la renta para las rentas bajas y medias y así fomentar el consumo.

A diferencia de 2015, no parece que las autoridades estén optando por devaluar el CNY. Aunque fue una de las medidas que se temía, parece que una depreciación agresiva y consciente del CNY es poco probable. Los riesgos, entre los que destacan i) riesgo para la estabilidad financiera tanto interna como internacional (caso de 2015), ii) búsqueda de mayor internacionalización para lo que es básico la libre fluctuación de la divisa y iii) evitar que EEUU le acuse de manipulador de tipo de cambio (próximo informe se publicará este mes), superan a los posibles beneficios (impulso inicial de exportaciones).

El FMI mantiene una previsión de crecimiento del PIB de China del 6,6% en 2018, pero recorta en dos décimas la relativa a 2019, hasta el 6,2%. Este sería todavía un registro elevado, pero confirma la gradual pérdida de dinamismo. El reto por delante, cómo reducir el elevado apalancamiento privado que, como es sabido, supera el 200% del PIB vinculado en gran medida al empresarial (160% del PIB). El siguiente “mapa de calor” del FMI (en concreto, de su informe Global Financial Stability Report) es bien representativo de dónde están los riesgos.

Nivel de riesgo asociado al endeudamiento

Fuente: FMI

David Cano Martínez
@david_cano_m

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