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Ignacio S. Galán PRESIDENTE Y CONSEJERO DELEGADO DE IBERDROLA

PRESIDENTE Y CONSEJERO DELEGADO DE IBERDROLA

Ignacio S. Galán

© Rosa Muñoz. Salmantino, nacido el 30 de septiembre de 1950, casado y padre de cuatro hijos, Ignacio Galán es ingeniero industrial por la Escuela Superior de Ingeniería (ICAI), de la Universidad Pontificia Comillas (Madrid). Diplomado en Administración de Empresas y Comercio Exterior por ICADE, de la Universidad Pontificia Comillas (Madrid), y diplomado en Administración General de Empresas y Comercio Exterior por la Escuela de Organización Industrial (EOI) de Madrid. Habla inglés, francés, italiano y portugués.

Es presidente y consejero delegado de Iberdrola y presidente de las sociedades subholding del grupo Iberdrola en el Reino Unido (ScottishPower), en los Estados Unidos (Avangrid*, sociedad cotizada en la Bolsa de Nueva York) y en Brasil (Neoenergia**).

Ha dirigido empresas punteras de los sectores industriales y tecnológicos más avanzados en las que ha modificado profundamente el perfil de las mismas, dejando patente su visión de futuro y su capacidad para adelantarse a las nuevas necesidades de los distintos sectores.

La apuesta por los proyectos industriales sólidos y sostenibles; el impulso del buen gobierno corporativo; la eficiencia y la solidez financiera; la prudencia en la gestión del balance; el crecimiento con rentabilidad; y el compromiso con sólidos valores éticos y profesionales han sido los ejes de la gestión de Ignacio Galán a lo largo de su dilatada trayectoria profesional. Para conseguir los objetivos estratégicos, siempre ha considerado prioritario la creación de equipos culturalmente integrados y orientados en torno a un proyecto común.

Buen comunicador, abierto y cercano, Galán es un convencido de la importancia clave de la motivación para lograr una aportación enriquecedora de las experiencias, culturas y conocimientos diversos que conviven en todos los equipos humanos, a los que considera el principal activo de cualquier empresa. Trabajador infatigable y de firmes convicciones, una vez fijadas las metas a alcanzar es tan exigente consigo mismo en su cumplimiento como lo es con sus equipos.

© Rosa Muñoz.